El malquerido

Publicado en 2 octubre, 2012

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Nelyubov se fuma un pitillo durante una pausa de su entrenamiento como cosmonauta /Boris Smirnov

Dicen que los nombres pueden llegar a condicionar nuestro destino. El psicomago Alejandro Jorodowsky va más allá y sostiene que el nombre es el primer contrato inconsciente que adopta el ser humano, un contrato que tendrá una gran influencia en su forma de ser y actuar en la vida.

Grigori Nelyubov, cuyo apellido se traduce del ruso como el no amado, estaba destinado a ser el tercer soviético en volar al espacio. O, de acuerdo con su mal fario, más bien no. Ésta es la historia de un héroe malogrado.

Nacido en Ucrania, Nelyubov fue un extraordinario piloto que formó parte del exclusivo grupo de 20 cosmonautas con el que la Unión Soviética aspiraba a conquistar el cosmos. Figuró incluso en las quinielas para convertirse el primer ser humano en ser enviado al espacio, y hasta un mes antes del vuelo inaugural de Yuri Gagarin se le pudo ver pasear con éste y German Titov por la plaza Roja de Moscú. En su carné de piloto se podía leer “Cosmonauta número 3″.

Yuri Gagarin, German Titov y Grigori Nelybov en la Plaza Roja en marzo de 1961.

Pero Nelyubov era también un joven indomable de tono airado. Mientras continuaba figurando como reserva de los primeros vuelos del programa Vostok, la moderación no parecía su fuerte. En marzo de 1963 es detenido en el metro de Moscú junto con dos compañeros cosmonautas (Iván Anikeyev y Valentin Filatyev) por alterar el orden público bajo un severo estado de embriaguez.

Tras percatarse de que se trataba de la élite del cuerpo de cosmonautas, los policías accedieron a hacer la vista gorda si los jóvenes se disculpaban. Anikeyev y Filatyev lo hicieron, no así Nelyubov, quien además exigió respeto y sumisión por parte de los oficiales. Los tres candidatos fueron expulsados y jamás volaron al espacio.

A este desafortunado incidente siguieron tres años erráticos en la vida de Nelyubov. Destinado a pilotar aviones de combate en Siberia, vio cómo sus compañeros del cuerpo sumaban éxitos y fama internacional vuelo tras vuelo. Repudiado por sus colegas y odiándose a sí mismo, el que un día fuera cosmonauta se dio a la bebida y cayó en una profunda depresión.

Con apenas 31 años, el malquerido acabó lanzándose a las vías del tren, cerca de Vladivostok. Su muerte fue considerada oficialmente un suicidio. Sin embargo, tuvieron que pasar dos décadas hasta que su identidad fue hecha pública. Durante años, nadie fuera del cuerpo de cosmonautas supo quién fue Grigori Nelyubov.

Para proteger la imagen del programa espacial soviético, Grigori fue literalmente borrado del mapa. Víctima del retoque fotográfico que tan común se hizo en la Unión Soviética, fue eliminado de la famosa foto en la que el ingeniero jefe Sergei Korolev aparece rodeado de sus cosmonautas predilectos.

La imagen de la izquierda fue tomada en Sochi, donde un reducido grupo de cosmonautas descansaba junto con Sergei Korolev tras el exitoso vuelo de Yuri Gagarin. Después de haber sido expulsado del cuerpo dos años más tarde, Nelyubov desaparece de la fotografía.

Semejantes artimañas fotográficas dieron lugar a especulaciones sobre los “cosmonautas perdidos”, tal y como explica el experto espacial James Oberg en su libro Descubriendo los desastres soviéticos:

“Durante 15 años, desde que vi por vez primera su foto, indagué en la identidad y el destino de este hombre. Su trágica historia fue finalmente desvelada en 1986 como parte de una serie de artículos publicados con motivo del 25 aniversario del vuelo de Gagarin al espacio. Los reveladores artículos publicados en el diario Izvestia fueron escritos por el periodista espacial ruso Yaroslav Golovanov”.

Para los rusoparlantes, he aquí un documental de 2007 en el que se profundiza un poco más en la historia de Nelyubov. Y para los que no lo sean, al menos merece la pena ver las imágenes de los tres primeros cosmonautas seleccionados para volar al espacio paseando por la Plaza Roja de Moscú. Dos de ellos lo consiguieron.

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