Una Tereshkova para China

Posted on 13 enero, 2013

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“Las mujeres sostienen la mitad del cielo”
Mao Zedong, fundador de la República Popular China

Liu Yang, la primera taikonauta/ Reuters

Hace 34 años, apenas un puñado de personas estuvo al tanto de que una niña nació en Zhengzhou, la octava de las capitales históricas chinas. Durante su infancia, aquella niña pasaría desapercibida soñando con ser conductora de autobús primero y abogada después. Ni ella misma sabía que habría de convertirse en la primera mujer china en volar al espacio. Su nombre era Liu Yang.

De la noche a la mañana, Liu se convirtió en una heroína nacional. Sus compatriotas indagaron ávidos en los pormenores de su vida y supieron que comenzó su carrera militar con apenas 20 años. Liu formó parte de la séptima generación de mujeres piloto de las Fuerzas Aéreas chinas, llegando a acumular cerca de 1.700 horas de vuelo antes de que el espacio irrumpiese en su vida.

No tardaron tampoco en llegar los episodios que sustentasen su leyenda. Durante su carrera militar se distinguió ganando premios de oratoria, corriendo diez kilómetros al día para estar en plena forma y aprendiendo a tocar el clarinete. Cuando una bandada de palomas dañó el motor de su avión en pleno vuelo, Liu mantuvo la calma y logró aterrizar evitando males mayores.

La tripulación de la Shenzhou 9/ AFP

La tripulación de la Shenzhou 9/ AFP

A Liu se la puede ver seria y risueña, siempre disciplinada. La delgada taikonauta (lo que viene a ser una astronauta en la jerga espacial) destaca por su estatura: sus cerca de 1,75 metros superan con creces la media y la ponen a la misma altura que sus compañeros de viaje. Y si le hablas despacio, es capaz de entenderte y responderte en inglés.

Pionera del Tai Chí espacial

Las autoridades supieron hacer de su vuelo algo doblemente histórico: el 16 de junio de 2012 Liu Yang no sólo se convirtió en la primera china en viajar al espacio, sino que además lo hizo en el 49 aniversario del vuelo espacial de la pionera Valentina Tereshkova. A día de hoy, cerca de 60 mujeres del planeta se han liberado de la atracción gravitatoria terrestre.

Durante la misión Shenzhou 9 Liu y sus dos compañeros llevaron a cabo el acoplamiento manual de su nave con la estación espacial china Tiangong 1. Durante diez días, la taikonauta estuvo a cargo de diversos experimentos médicos que no han trascendido, pero las imágenes que en cambio sí dieron la vuelta al mundo fueron las de sus gráciles movimientos de Tai Chí en ausencia de gravedad.

Cuestiones de género

“En general, las mujeres son más resistentes, tienen mayor estabilidad psicológica y capacidad de enfrentarse a la soledad.”
Wu Ping, portavoz del programa espacial chino

La selección de los taikonautas ha estado rodeada de secretismo desde los inicios del programa espacial chino. Por poner un ejemplo, apenas una semana antes se dio a conocer el nombre de Liu Yang, su papel en la misión y la fecha del lanzamiento.

Liu Yang Se ponía fin así a meses de especulación por parte de los observadores occidentales. Las fotos y comentarios publicados por las autoridades chinas despistaron a muchos. Como apuntábamos en un post anterior, parecía que la candidata tendría que estar casada y haber sido madre.

Una ristra de tópicos y dudosas razones científicas saltaron a la palestra: que si las mujeres casadas poseen más madurez, que si la fertilidad de sus taikonautas se vería amenazada en el espacio…

Liu Yang declaró en una entrevista con lágrimas en los ojos que estaba muy agradecida a su marido por apoyarla en todo momento y por esperar a formar una familia hasta después de haber completado su misión espacial. Ella insiste en que quiso ante todo compaginar su carrera profesional con su vida personal. ¿Un síntoma de modernidad en China? De todos modos, en todas las biografías oficiales se insiste en que Liu es una estupenda cocinera.

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